Psicología
Hablamos mucho de la conciencia, y el clima es un problema de conciencia. Pero también es un problema de psicología y de cambio de comportamiento, y se trata de ámbitos distintos. Tenemos que librar y ganar la batalla interior cada día para poder afrontar la exterior.
La conciencia te dice qué hacer. La determinación te da la fuerza para llevarlo a cabo.
Existe una diferencia operativa clara entre la perspicacia y la capacidad de llevar las cosas a cabo. Para lograr un impacto en el clima frente a la tendencia de siglos de explotación, se requiere una verdadera fortaleza mental. Nuestros fundadores forjaron esa fortaleza mental en otros ámbitos y luego la aplicaron en defensa de la naturaleza cuando cambió su forma de pensar.
Cómo aplicamos la conciencia
La conciencia como criterio de selección de proyectos.
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La mayor parte de la financiación climática trata los bosques como un inventario. Nosotros consideramos el capital natural como un subproducto. No aceptamos un proyecto a menos que encontremos conciencia al otro lado de la mesa: una comunidad que conozca su propia tierra, su propia ciencia y sus propias decisiones. No se trata de un criterio secundario. Es la puerta de entrada. Hemos rechazado proyectos bien financiados con propietarios dispuestos a colaborar porque la relación con el territorio era de propiedad en lugar de de custodia. Hemos aceptado proyectos más pequeños en zonas geográficas más difíciles porque la conciencia era real y el trabajo era suyo.
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Nuestra relación con la naturaleza es un reflejo de nuestra relación con nuestro yo más profundo.
La conciencia como diseño de gobernanza.
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Somos muy conscientes del uso adecuado del poder. La estructura interna de Savimbo se diseñó para mantener viva la conciencia incluso después de que los fundadores abandonen la sala. El poder se ejerce en el anillo exterior de la organización, no en la cúpula. Las decisiones se distribuyen a través de un mandala de siete motores y tres roles fundadores. La ciencia y las decisiones importantes son colectivas. Las comunidades no pasan por intermediarios: contratan directamente con nosotros, reciben el pago directamente y toman sus propias decisiones. Nada de esto es meramente decorativo. Así es como mantenemos la conciencia en el trabajo cuando este crece.
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Las organizaciones que están verdaderamente vivas tienen estructuras fractales autorreplicantes, como la naturaleza.
La conciencia como consentimiento.
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El consentimiento libre, previo e informado (CLPI) es un mero trámite en la mayoría de los proyectos de carbono. Nosotros lo abordamos como una práctica continua, multijurisdiccional y multigeneracional: lo que denominamos CLPI+. Nuestra metodología de biodiversidad (ISBM) invita a las comunidades a identificar sus propias especies indicadoras, en lugar de imponer una lista universal. Nuestro protocolo sobre el agua (Water Bucket Protocol) pone los instrumentos científicos en manos de las comunidades. Cada uno de ellos es conciencia traducida en procedimiento: no se trata de «nosotros sabemos más», sino de «vosotros conocéis vuestra tierra; midamos lo que ya veis».
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La autonomía de los seres conscientes es una de las leyes más fundamentales del planeta. Es la base de todo consentimiento y colaboración auténticos.